viernes, 8 de julio de 2011

Ya era hora

Tras un año de espera, tener que soportar las caras de ano irritado que con asombrosa habilidad me mostraron todos los empleados públicos de este país y completar 4848141315 papeleos diferentes, está listo. 

En menos de un mes, si el volcán escupe cenizas me lo permite (y Dios también, ¿quién quita?), me llevo mi paca de Harina Pan al único país donde el egocentrismo y la humildad, según dicen, son la misma cosa.

Al menos lo lograré antes del Apocalipsis.

jueves, 22 de abril de 2010

Que llueva, que llueva...

En Caracas también hacían falta unas lluviecitas para calmar el calor, la quemazón del Ávila y que los buhoneros vendieran paraguas en la salida del Metro. Así que, dentro de todo, menos mal que está lloviendo por acá también.

Pero esta situación está fuera de control. Todos aquellos que utilizan muy a menudo sus dos piernas como medio de transporte por excelencia entenderán que la operación matemática más empapante es:

Lluvia + Viento + Alcantarillas tapadas que forman lagunas en las calles + Carros que pasan a toda velocidad sobre los charcos

Me trae recuerdos de la canción esa que todos cantábamos cuando niños:

Que llueva, que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan,
¡Que si, que no,que caiga un chaparrón!

Que siga lloviendo,
los pájaros corriendo,
florezca la pradera
al sol de Primavera.
¡Que si, que no!¡Que caiga un chaparrón!
¡Que no me moje yo!

No se sorprendan si la segunda estrofa ni les suena, aparentemente la única que se hizo famosa fue la primera. Además, jamás he oído a un padre que le cante a su hijo la cancioncita completa, así que supongo que la original es la primera estrofa, la segunda debe ser producto de un remix infantil, o algo por el estilo.

Buscando consuelo en eso de las predicciones del clima, para ver si hoy movía mi humanidad de casa para ir al toque de Voto Joven (muy bueno eso de que incentiven a la gente para que vote, por cierto), encuentro esto:


Alentador. Pero como me venció el fastidio yo no creo en esas predicciones salí y por cosas de la vida no cayó ni una gota, mucho menos indicios de tormentas.

Como según los señores meteorólogos seguirá lloviendo hasta nuevo aviso a todos nos tocará comprar un paraguas, que al final más vale ni utilizarlo porque con esta lluvia con viento huracanado quedará de pararrayos.

Recomendación: Compren un impermeable. O si andan "pata en el suelo" ábranle 3 huecos a una bolsa negra de basura. Horrible, pero efectivo. Y unas botas esas de plástico no vendrían mal.

Por los momentos ensayaré lo que cantaba mi abuela cada vez que veía que se le hacía tarde y la lluvia no paraba:

San Isidro, labrador, quita el agua y pon el sol (Bis, hasta que haga efecto)

martes, 30 de marzo de 2010

La Semana Santa es (en las cabezas de la mayoría)

Un tiempo para reflexionar y encontrar el espíritu de Dios en todas las cosas
Oh sí, VACACIONES!

Rumba+alcohol+calor+sudor+amoríos+reggaeton= Wild on Latino Semana Santa en Venezuela

Es entretenido cuando tienes planes para la semana, pero para los que nos quedamos en "Playa Seca Punto Fijo" es un tiempo para tragar Calima, aguantar un calor anormal en Caracas y ver a los mismos monos que van caminando por ahí todo el tiempo(porque, obviamente, son los únicos -aparte del resto de gente normal que no pudo salir- que se quedan aquí).

Entonces es obvio decir que este post viene de mi oficio de esta semana : ABURRIRME.

Bueno, ni tanto. En realidad he intentado reinventarme y todas esas cosas, pero trabajo mejor bajo presión. Además, nunca me he reinventado y no tengo ni idea por dónde se supone que uno debe comenzar. Supongo que cuando descubra cómo haré un manual para los DUMMIES en eso de reinventarse.

Por ahora disfruto el último break del año escolar e intento aprovechar el tiempo emprendiendo proyectos y ese tipo de cosas, asumo que para finales de esta semana habré logrado saturar de tal manera mi horario (tengo habilidades para lograr hacer eso cada vez que tengo tiempo libre) que en los próximos meses andaré como una psicótica llorando por medicación. O no.

viernes, 26 de marzo de 2010

Un tobo de agua y el Ávila en llamas una vela

Como si el calor infernal, la falta de agua y la inexistencia de la electricidad en Venezuela no fueran suficientes motivos para caer en una depresión ahora el Ávila se quema, dejando una espesa neblina caliente y grisacea por toda la ciudad.

Perfecto sería, si los niveles de delicuencia no fueran como son, salir por ahí disfrazado asustando gente. Es imposible no pensar en "Scooby Doo", "¿Le temes a la oscuridad?" o "Escalofríos" cada vez que uno se asoma por la ventana y no ve absolutamente nada más allá de la cuadra que ocupa edificio del frente.

Y aquellos que vivimos medianamente cerca del Ávila, o no, podemos ver y oír todos los días a los helicópteros que van a lanzarle agua al achicharrado cerro. Si uno antes se emocionaba y empezaba a hacerle señales a los helicópteros por complejo de naufragos pues ahora nos tocara emocionarnos cuando veamos que el helicóptero va sin el gran depósito anaranjado.

De vuelta a la época colonial, esperaremos al silbón sentados con la luz que nos provee el Ávila una velita después de habernos bañado con un tobo de agua helada o calentada a leña (supongo que tarde o temprano el gas también escapará de nuestro alcance).

Al menos será una buena medida de ahorro energético.